Escuelas

Hace ya unos cuantos años me planteé cómo podía contribuir, ni que fuese de forma muy modesta, a la educación de niños y jóvenes en todo aquello que se refiere a la ciencia en general, y a la astronomía en particular.

Aquella inquietud me llevó a colaborar con centros educativos de forma absolutamente desinteresada. Bien, quizás no sea desinteresada del todo…

  • Los jóvenes de hoy serán los profesionales, gestores y gobernantes del mañana. Cuanta más sensibilidad tengan con respecto al medio ambiente, a la solidaridad, y a la ecología mejor para todos nosotros y para la naturaleza. La astronomía representa una palanca emocionante e impactante para promover este tipo de valores.
  • Un mundo tan repleto de información como el actual (y el que viene!) acarrea, lamentablemente, que exista también mucha desinformación. Poder generar criterios en los jóvenes que les permitan discriminar la cultura de la manipulación es esencial. Por ejemplo, cuando apareció por primera vez el movimiento de los que defienden que la Tierra es plana, la verdad es que lo vi como una excentricidad. Pero está reclutando adeptos en todo el mundo (plano) basándose en la desinformación y en el limitado nivel cultural de parte de la población. ¿Cuál es la vacuna? Sin duda, fomentar el espíritu crítico. Un espíritu crítico que forma parte intrínseca del pensamiento científico.
  • Los niños y jóvenes son como esponjas, capaces de procesar e incorporar gran cantidad de información. Una capacidad, por cierto, que parece que perdemos en gran medida en nuestra etapa adulta. La colaboración con escuelas e institutos es, por tanto, una ocasión única para divulgar acerca de las maravillas del universo que habitamos y de la fortuna de participar en el experimento de la vida.

Cuando decía que mi colaboración con centros educativos es desinteresada me refería a mis honorarios. Simplemente, no existen. Aunque poco a poco, y debido a la gran demanda, he tenido que establecer ciertas condiciones:

  • La agenda: evidentemente, puedo ofrecer esta contribución gracias a las actividades profesionales de las que vivo, las cuales, por tanto, toman prioridad por lo que se refiere a la gestión de mi agenda.
  • Los desplazamientos: en el caso de actividades que me requieran un desplazamiento, les pido a los centros formativos que se hagan cargo de los gastos correspondientes (gasolina y peajes por ejemplo).
  • Aportación a una entidad sin ánimo de lucro: dicho lo anterior, lo único que le pido al centro educativo en cuestión es que aporte la voluntad (quizás lo que hubiese previsto pagar a cualquier conferenciante) a una entidad sin ánimo de lucro que colabore en la educación de los más desfavorecidos. La cantidad la decide el centro, y no debe darme ninguna explicación ni información al respecto. Como si no quiere aportar nada. Esta será su decisión.

En este sentido, espero próximamente poder ofrecer incluso una recomendación concreta acerca de la entidad a la que poder hacer llegar la aportación voluntaria del centro educativo. Estoy en ello.

Si quieres contactar conmigo, puedes hacerlo a través del formulario siguiente:

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